Hoy tuve el asado de los UNESCO Human Rights Student Ambassadors (“embajadores estudiantes de Derechos Humanos de UNESCO”) en la casa de Dr. O. (Dr. Amii Omaea-Otunnu). Los invitados eran 95% africanos – una masa!!! Comimos, bailamos, jugamos Scrabble y Pictionary … Y manchamos toda la casa de vino tinto!
David – el marido de Fany – reboleó su vaso lleno de vino sin querer cuando, en respuesta a mi pregunta de dónde estaba la parrilla, él levantó su brazo para indicarme el jardín. Resultado: la heladera, el piso y su mujer terminaron empapados de vino tinto. Yo me cagué de risa por adentro – dije: “Qué pelotudo!”. Pero …
… al ratito, Dr. O. me trae una botella de vino y me pide que la abra. Me pregunta: “Sabés abrir botellas de vino?” Yo, sinceramente, le dije: “No – pero puedo aprender”. Así que, a falta de un destapador, me alcanza una navaja. Yo inserto la navaja en el corcho, giro y giro hasta que está bien clavada, y empiezo a tirar para arriba. Todo iba bien hasta que el corcho se parte al medio. Haciéndome como que todo está bajo control, le digo a Dr. O.: “Voy a empujar el resto del corcho hacia adentro.” Él me responde: “Buena idea”.
A los dos segundos … splash! El corcho entró … y el vino saltó para afuera cual geyser en erupción. Por suerte, mis anteojos actuaron de protección para mis ojos, que igual se salpicaron con vino (y todavía me arde hasta el orto). Mi remera blanca nueva de Levi´s: salpicada. El mantel de Dr. O.: salpicado. El techo de la cocina de Dr. O.: salpicado. Y sí … soy un pelotudo!!! Pero Dr. O. me quiere igual.
Nada para agregar, ya lo dijiste en el título. Sos un p*******.